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Artículo redactado por el contribuidor invitado Roberto Wainstein, Partner de DaMap

¿Conocés la comisión real que te cobran los adquirentes?
¿Sabés exactamente cuánto dinero está pendiente de cobro?
¿Tu flujo de caja real coincide con lo que proyectaste?

Si estas preguntas aparecen seguido (o si cuesta responderlas con certeza), no es porque “falte información”. Es porque la información está dispersa: POS, gateway, adquirente, liquidaciones, banco, ERP, planillas, correos… y muchas manos intentando “cerrar” números que cambian todos los días.

En ese camino suelen aparecer silencios. No porque no haya respuestas, sino porque llegar a un número confiable lleva tiempo. Y mientras tanto, lo que queda oculto es lo más caro: capital inmovilizado sin visibilidad.

El “silencio” típico: entre el voucher y el banco

En pagos electrónicos, la historia completa no termina cuando se emite un voucher. Termina cuando el dinero impacta en el banco, con su neto correcto y sus descuentos explicados.

Pero en el medio pasan muchas cosas:

  • Transacciones aprobadas que luego se anulan o ajustan

  • Liquidaciones con comisiones, aranceles, impuestos, retenciones y cargos varios

  • Diferencias por fechas de corte, plazos de pago y monedas

  • Contracargos y devoluciones que “viajan” por otro circuito

  • Depósitos agrupados que no calzan 1 a 1 con lo vendido

El resultado: responder “¿cuánto me falta cobrar?” o “¿cuál fue la comisión real?” se vuelve un proyecto en sí mismo.

Por qué la conciliación financiera se vuelve lenta (y cara)

Cuando una empresa crece en volumen, los procesos manuales se rompen por tres motivos:

  1. Fragmentación de fuentes: cada actor tiene su propia versión del dato.

  2. Altísimo detalle: miles (o millones) de líneas por período.

  3. Dependencia de personas: el conocimiento queda en pocos, y se replica en planillas.

Aun con equipos muy buenos, el esfuerzo termina siendo repetitivo: exportar, unir, filtrar, buscar referencias, explicar diferencias y volver a empezar al día siguiente.

Y lo más importante: cuando la conciliación llega tarde, la decisión llega tarde.

La revelación: no es un problema de preguntas, es un problema de trazabilidad

Las preguntas son una señal sana: indican que tu negocio quiere control. El problema es cuando la respuesta depende de “cruzar muchas cosas” y tarda demasiado.

Ahí es donde una conciliación automática cambia el juego: no elimina la necesidad de controlar, pero sí elimina el costo de buscar.

De punta a punta: del voucher al depósito (con datos confiables)

En DaMap trabajamos la conciliación financiera del proceso de pagos de punta a punta: desde la emisión de un voucher en el POS hasta que el dinero llega al banco.

¿Qué significa “punta a punta” en la práctica?

  • Identificar cada operación y su recorrido completo

  • Cruzar transacciones, liquidaciones y depósitos con reglas claras

  • Detectar diferencias y explicarlas (no solo “marcarlas”)

  • Dejar trazabilidad: qué faltó, dónde está, por qué difiere y cuánto impacta

Cuando esto se hace bien, aparecen beneficios directos:

  • Visibilidad real del cashflow (no estimado)

  • Control de costos de adquirencia y medios de pago

  • Menos tiempo en cierres y menos sorpresas en auditoría

  • Capacidad de escalar sin multiplicar planillas ni esfuerzos

Qué aporta una conciliación automática (cuando hay alto volumen)

La conciliación automática no es “apretar un botón y creer”. Es diseñar un proceso que:

  • Procese miles de líneas en segundos

  • Cruce múltiples fuentes (adquirentes, procesadores, bancos, ERP)

  • Aplique reglas y calendarios de pago (cortes, plazos, días hábiles)

  • Genere reportes claros para entender, controlar y optimizar

En DaMap, el foco es convertir datos dispersos en visibilidad accionable: qué está conciliado, qué no, qué falta cobrar, qué fue descontado y dónde se generó la diferencia.

Checklist rápido: señales de que necesitás mejorar tu conciliación

Si te suena alguno de estos puntos, probablemente hay “silencios” que valen dinero:

  • No podés responder en minutos cuánto te falta cobrar por adquirente/medio de pago

  • La comisión “real” se entiende recién al final del mes

  • El banco deposita montos agrupados y cuesta explicar el detalle

  • El cierre depende de una o dos personas “que saben cómo hacerlo”

  • Existen diferencias recurrentes que se justifican “a mano”

  • Tenés buen volumen… pero poca trazabilidad

Cierre: más visibilidad, menos capital inmovilizado

La conciliación financiera no debería ser una caja negra. Y las diferencias no deberían descubrirse tarde. Cuando hay trazabilidad y datos confiables, el negocio gana algo simple (y enorme): certeza.

Si querés ver cómo se ve esto en tu caso, en DaMap revisamos tus fuentes, analizamos tu proceso y te mostramos en concreto cómo una conciliación automática puede darte visibilidad del voucher al banco.

¿Querés verlo en acción? Agendá una demo y te contactamos.

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